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¿Por qué tu cuerpo está siempre en tensión?

  • 3 ago
  • 4 min de lectura

Actualizado: 17 ago

Mujer practicando yoga somático junto a un río para favorecer la regulación del sistema nervioso.
¿Alguna vez has sentido que tu cuerpo intenta decirte algo?
Lo que el dolor, el estrés y tu sistema nervioso intentan decirte.

Quizá llevas semanas con tensión en el cuello, la mandíbula apretada o una sensación

constante de cansancio. Tal vez duermes, pero no descansas. O notas molestias en la espalda que aparecen y desaparecen sin una causa clara.

Vivimos en una sociedad que nos ha enseñado a escuchar antes la mente que el cuerpo. Nos acostumbramos a ignorar pequeñas señales hasta que el malestar se vuelve tan intenso que ya no podemos seguir pasándolo por alto.

Sin embargo, el cuerpo rara vez cambia de un día para otro. Normalmente lleva tiempo adaptándose al ritmo de vida, al estrés, a las preocupaciones y a las experiencias que vivimos.

Desde la perspectiva del yoga somático, estas señales no son un enemigo. Son una invitación a detenernos, observar y recuperar la conexión con nosotros mismos.


Porque el cuerpo no habla para molestarnos. Habla para protegernos.


¿Qué ocurre cuando vivimos demasiado tiempo en estado de alerta?

Nuestro sistema nervioso está diseñado para ayudarnos a afrontar situaciones difíciles.

Cuando percibe una amenaza, prepara al organismo para actuar: aumenta el tono muscular, modifica la respiración, incrementa la atención y moviliza energía.

Esta respuesta es completamente normal y necesaria.

El problema aparece cuando ese estado de alerta se mantiene durante demasiado tiempo.

Aunque el peligro haya desaparecido, el cuerpo puede seguir funcionando como si tuviera que protegerse constantemente.

Con el paso de los días o los meses esto puede reflejarse en la calidad del sueño, la respiración, la movilidad y la forma en que sentimos nuestro propio cuerpo.


El cuerpo no está fallando. Está intentando adaptarse.


El dolor también puede ser una señal de protección

Cuando sentimos dolor solemos pensar inmediatamente que existe una lesión o un problema físico. Sin embargo, hoy sabemos que el dolor es mucho más complejo.

Es una experiencia que depende de muchos factores: el estado de los tejidos, el sistema nervioso, el descanso, el estrés, el movimiento, nuestras experiencias previas e incluso la sensación de seguridad que percibe el organismo.

Cuando existe una lesión, el dolor cumple una función muy importante: protegernos para favorecer la recuperación.

Pero cuando el estrés, la sobrecarga o la tensión se mantienen durante mucho tiempo, el sistema nervioso puede volverse más sensible. En algunas personas esto hace que molestias habituales se perciban con mayor intensidad o que el cuerpo permanezca en un estado constante de protección.

Esto no significa que el dolor sea imaginario. El dolor siempre es real.

Significa que la forma en que el sistema nervioso interpreta la información también influye en cómo lo experimentamos.

Por eso, además de recibir una valoración médica o fisioterapéutica cuando sea necesaria, muchas personas encuentran beneficios en estrategias que favorecen el movimiento consciente, la respiración, el descanso y la regulación del sistema nervioso.



Mujer con tensión en la espalda practicando conciencia corporal y yoga somático para favorecer la regulación del sistema nervioso.

1. Tu cuello y tus hombros permanecen tensos

Muchas personas sienten necesidad de masajear continuamente la zona cervical o descubren que elevan los hombros mientras trabajan sin darse cuenta.

La tensión muscular puede estar relacionada con diferentes factores: largas horas sentado, movimientos repetitivos, falta de descanso o un organismo que permanece demasiado tiempo en estado de alerta.

2. Aprietas la mandíbula sin darte cuenta

La mandíbula suele reflejar nuestro nivel de activación.

Es frecuente apretar los dientes mientras trabajamos, conducimos o incluso durante la noche.

Tomar conciencia de este patrón suele ser el primer paso para empezar a modificarlo.

3. Tu respiración se ha vuelto superficial

La respiración cambia constantemente según cómo nos sentimos.

Cuando experimentamos seguridad suele hacerse más amplia y tranquila.

En épocas de estrés prolongado es frecuente que se vuelva más rápida y superficial.

No se trata de obligarse a respirar profundamente.

Se trata de ayudar al organismo a recuperar una sensación de calma.

4. Descansas… pero no consigues recuperarte

Dormir muchas horas no siempre significa descansar.

La calidad del descanso depende también del estado del sistema nervioso.

Hay personas que se levantan cansadas incluso después de haber dormido toda la noche.

5. No sabes estar quieto

Cuando por fin llega el tiempo libre, algunas personas sienten la necesidad de seguir haciendo cosas.

El cuerpo puede acostumbrarse tanto al ritmo acelerado que detenerse resulta incómodo.

Aprender a descansar también forma parte del bienestar.

6. Tu cuerpo se siente rígido

Rigidez en la espalda. Caderas poco móviles.

Sensación de estar bloqueado. No siempre existe una única causa.

En muchas ocasiones el cuerpo necesita recuperar movimiento, variabilidad y confianza antes que realizar un esfuerzo mayor.

7. Has dejado de escuchar lo que necesitas

Quizá esta sea la señal más importante.

Vivimos pendientes del reloj, del trabajo y de las obligaciones.

Pero pocas veces nos detenemos para preguntarnos:

¿Cómo estoy realmente en este momento?

Escuchar el cuerpo no significa obsesionarse con las sensaciones.

Significa desarrollar la capacidad de reconocer nuestras necesidades antes de llegar al agotamiento.

¿Cómo puede ayudarte el yoga somático? Si quieres conocer mejor este enfoque puedes leer mi artículo

¿Qué es la somática y como regula el sistema nervioso? https://www.martalormeyoga.com/blog

El yoga somático propone una forma diferente de relacionarnos con el cuerpo.

No busca alcanzar la postura perfecta ni exige un rendimiento determinado.

Invita a explorar el movimiento con curiosidad, respiración consciente y atención plena.

Muchas personas descubren que empiezan a identificar patrones de tensión que antes pasaban desapercibidos y desarrollan más recursos para responder al estrés con mayor flexibilidad.


Cuando aprendemos a movernos desde la escucha y no desde la exigencia, el cuerpo suele responder de una forma diferente.



Ilustración del sistema nervioso mostrando su relación con el estrés , el dolor, la tensión corporal y la regulación con el organismo.

Escuchar antes que corregir

Vivimos en una cultura que constantemente nos invita a hacer más.

Pero muchas veces el cuerpo necesita justamente lo contrario.

Necesita ser escuchado.

Cada respiración consciente.

Cada pausa.

Cada movimiento realizado con atención.

Todo ello puede convertirse en una oportunidad para recuperar una relación más amable con nosotros mismos.

No se trata de luchar contra el cuerpo.

Se trata de aprender a colaborar con él.


Una invitación

Si alguna de estas señales te resulta familiar, quizá tu cuerpo esté intentando llamar tu atención.

En mis sesiones de Yoga Somático, tanto online en directo como presenciales, trabajamos desde el movimiento consciente, la respiración y la regulación del sistema nervioso para ayudarte a recuperar una relación más consciente con tu cuerpo.


Porque cuando aprendemos a escucharlo…

Muchas cosas empiezan a cambiar.


 
 
 

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